GP DE LA REPÚBLICA CHECA
El australiano anunció el pasado lunes que se retiraba momentáneamente del Mundial
ENRIQUE MONTEROS14/08/2009

El austrailano es protagonista con su ausencia./ARCHIVO
La carrera checa siempre es una prueba especial. Situada ahí, al regreso de las vacaciones veraniegas de los pilotos de MotoGP, tradicionalmente se ha convertido en el momento clave de la temporada para marcar el último esfuerzo de pilotos y fabricantes en su carrera hacia el título.
Hay un montón de cosas de las que hablar ahora en Brno: del mercado de fichajes que, previsiblemente, puede cerrarse casi por completo este fin de semana en el circuito checo; de la nueva reglamentación de MotoGP, que limita el número de motores a utilizar por los pilotos de la máxima categoría en lo que queda de la temporada; de los entrenamientos programados para el lunes después de las carreras, la segunda ocasión
De todo eso se podría hablar, y mucho, y se hablará con seguridad, pero ahora mismo el centro de las conversaciones sigue siendo Casey Stoner.
El australiano anunció el pasado lunes que se retiraba momentáneamente del Mundial, causando baja en las carreras de Brno, Indianápolis y San Marino. Los problemas físicos que padece, de momentos indeterminados y sobre los que no se ha hecho ninguna comunicación concreta, le han obligado a tomar esta drástica solución. Por un lado es positivo que un piloto tome la decisión de dejar de correr para recuperar su salud; estamos demasiado acostumbrados a verlos subirse en sus potentes motos cuando todavía arrastran lesiones y sin estar a plena capacidad de rendimiento, por eso ha resultado sorprendente que Stoner haya tomado esta decisión. Pero al mismo tiempo esto revela la gravedad de su dolencia, que se hace incompatible con su actividad profesional.
No hay muchos precedentes sobre pilotos que hayan padecidos molestias parecidas. Stoner se ha quejado de una fatiga impropia de su edad, y en las últimas carreras ha terminado seriamente afectado, con vómitos y nauseas, y mostrándose demacrado y físicamente mal ante las cámaras. Ha tomado la mejor solución para su salud, aunque el campeonato ahora ve como uno de sus pilares fundamentales se queda definitivamente fuera de juego, abocando el Mundial a un duelo entre los pilotos de Yamaha, Valentino Rossi y Jorge Lorenzo.
El mal de Stoner nos recuerda problemas precedentes de otros pilotos, aunque quizás no del mismo tipo. Recientemente, Manuel Poggiali, campeón del mundo de 125 en 2001 y de 250 en 2003, vivió un año sabático en 2007, intentando recuperar la motivación perdida en los años precedentes. De 2004 a 2006 Poggiali vagó de 125 a 250 sin mucho acierto, en Aprilia, en Gilera, en KTM, sin recuperar la garra que le llevó a convertirse en uno de los campeones del mundo más jóvenes. El año pasado volvió al Mundial de 250, pero tuvo que dejarlo a mitad de año al reconocer que no se veía con capacidad ni fuerza ni ánimo para seguir adelante.
Alex Crivillé también tuvo que dejar el Mundial al comienzo de la temporada 2002, antes de que el campeonato se pusiera en marcha. Salió de HRC al concluir el Mundial 2001, donde había desarrollado prácticamente toda su carrera deportiva en 500, desde 1994, e iba a recalar en el equipo d'Antín Yamaha, pero su salud se resquebrajó. Los médicos le recomendaron que abandonara la competición porque el "stress" de la presión de las carreras estaba causándole males que podrían ser irreparables.
Pero quizás sea el caso de Freddie Spencer el que más semejanzas pueda tener con el de Stoner, porque los problemas de Spencer llegaron cuando se encontraba en la cresta de la ola, después de ganar los títulos de 250 y 500 en 1985. Fue una temporada intensa, en la que realizó un esfuerzo titánico, un agotamiento físico y mental que le pasó factura. Además, a ello se unió una crisis personal, la ruptura con su novia, y una serie de problemas que terminaron afectándole en todos los terrenos. Cuando Spencer llegó a la primera carrera, el Gran Premio de España, todo parecía normal: hizo la "pole", comenzó mandando con autoridad la carrera, pero de repente se retiró. Lo más que se supo es que padecía tendinitis en los brazos...
A partir de ahí se produjo una sucesión de ausencias y lesiones que nunca llegaron a explicarse detenidamente. El caso es que cuando Spencer regresó a las carreras en 1987 ya no fue el mismo piloto, y su rendimiento nunca llegó al nivel anterior.
Lo de Stoner aún está en el aire, no se sabe ciertamente a qué se debe. Lo que está claro es que su ausencia se va a hacer notar, y para Ducati va a ser un serio revés. El australiano es el único que ha sabido sacar partido a la moto italiana desde el cambio de cilindrada en 2007, y no parece que haya nadie capacitado de momento para alcanzar su nivel.
Por lo demás, veremos en qué queda toda esta vorágine veraniega de rumores sobre fichajes para la temporada 2010. Quizás haya mucho menos movimiento de lo que se pensaba. Al final se impone la sabiduría de los viejos dichos: Más vale malo conocido...