Regreso a la Luna

Constellation es el heredero de dos viejos programas, el Apollo -que llevó al hombre a la Luna en 1969- y el del transbordador espacial, tocado de muerte desde la explosión del 'Columbia' el 1 de febrero de 2003. Los nuevos vehículos serán grandes cohetes en lo alto de los cuales se ubicará la cápsula para la tripulación o el habitáculo de carga, según el modelo de que se trate. Habrá básicamente dos variantes: una para carga (Ares V) y otra para misiones tripuladas (Ares I). En caso de necesidad, la nave de carga podrá adaptarse para acoger astronautas.

DOS COHETES. El cohete Ares I para vuelos tripulados -de 99 metros de alto, frente a los 56 del sistema del transbordador- será un impulsor de combustible sólido del transbordador espacial al que se añadirán una segunda fase equipada con un motor similar a los del Saturno 5 y una cápsula, la Orion, como las del proyecto Apollo, pero tres veces más grande, por lo que tendrá sitio para cuatro astronautas. El Ares V -de 116 metros de alto- contará con el refuerzo de dos impulsores de combustible sólido como los del transbordador y tendrá capacidad para poner en órbita hasta 188 toneladas.

En las misiones a la Luna, un Ares V pondrá en órbita el módulo lunar y un Ares I, el módulo de mando con los tripulantes. Los dos módulos se unirán en la órbita terrestre para emprender el viaje a la Luna.

MÁS SEGURO. El sistema será, según la NASA, diez veces más seguro que el del transbordador. Al encontrarse el habitáculo de la tripulación en lo alto de la nave, no sufrirá daños causados por piezas desprendidas durante el despegue. A eso se sumará que la cápsula contará con un dispositivo que -al igual que ocurre en los cohete rusos 'Soyuz'- la lanzará despedida si se registra el menor problema durante el lanzamiento.

REUTILIZABLE. La vuelta a casa será también un viaje al pasado: la cápsula de los astronautas regresará a la Tierra protegida por un grueso escudo térmico y frenará su descenso con grandes paracaídas. Caerá sobre tierra y no en el mar, como las del proyecto Apollo, si bien estará preparada para un posible amerizaje. Cada nave podrá utilizarse hasta diez veces, una vez reemplazado el escudo térmico, y tanto la cápsula Orion como el módulo lunar Altair tendrán una autonomía de más de 210 días cuando se utilicen como apoyo a misiones lunares de larga duración.

BASE PERMANENTE. Los astronautas permanecerán en el satélite siete días antes de emprender el viaje de vuelta, y las nuevas naves llevarán combustible para alunizar en cualquier punto de la Luna y no sólo en el ecuador, como las Apollo. El proyecto de la NASA incluye la construcción de una base permanente en el polo sur lunar por la existencia de hidrógeno, la posible presencia de hielo de agua y la abundante radiación solar, que proporcionaría energía a las instalaciones.Una vez establecida la base, la NASA prevé que las tripulaciones ocupantes del complejo roten cada seis meses, como pasa ahora en la Estación Espacial Internacional.

OBJETIVO. La agencia espacial se ha marcado como objetivo que en 2018 el hombre vuelva a la Luna, según las directrices marcadas por George W. Bush en su discurso del 14 de enero de 2004.

Regreso luna
40 años en la Luna | Coordinado por Luis Alfonso Gámez | Imágenes y vídeos: NASA