. Fotografía en las escalinatas de la balconada con los blusas y las neskas veteranos, inmaculados después de la misa y la ofrenda. / FOTOS: IOSU ONANDIA
Mientras no aparezca otro -que para ser superadas están las marcas- a Celestino González, a punto de cumplir 86 años, le cabe el honor de ser el 'matusalén' de la cuadrilla de los veteranos. Era concejal cuando se creó hace 32 años esta agrupación, aunque ya fue blusa de 'Los Garcitos' en 1941 cuando «eran más reducidas y nos conocíamos todos y se acudía en masa a las dianas», dice después de recibir uno de los pañuelos de reconocimiento que otorgan estos blusas.
Asun Gorospe, la gran animadora del Alavés y de las fiestas recibió otro pañuelo. Asun es otro ejemplo de cómo las mujeres han ganado terreno en un mundo de hombres. Todavía muchas mujeres de veteranos se resisten a acompañarlos. Pero ellas, las que acuden vestidas de neskas, le ponen la quinta velocidad. No paran de saltar ni de bailar y no necesitan más combustible que las notas de una buena charanga.
Dicen que son las que han estado ahí desde el principio. Son Ascensión Donnay -hija del bardo vitoriano-, de 79 años y Blanca Martínez de Amescua, de 76, una verdadera líder. «Nací un 1 de agosto y el día 5 mi padre me sacó al balcón a ver la fiesta. Desde entonces sin parar», señala y cantan 'Viva Vitoria, viva mi pueblo'.
Achaques y remedios
Hay achaques que no se ven, los peligrosos, y otros que se ven. Félix Álvarez, 80 años, mide cada paso porque tiene la rodilla chafada. «Me retengo y no levanto el pie del suelo», explica, pero el cuerpo y los brazos se le van. Antonio Casal va con muletas. A veces a pie, a veces en el trenico que recoge a los rezagados. Ángel Gómez de Balugera se fuma cuatro 'guajiras' cada día. «Pero el médico me ha dicho que no beba», se excusa. Satur García, Angel Velilla, Antonio Ugarte, Paco Anguiano con su tamboril, Ignacio Grajales, José Mari González, José Antonio Cristóbal, con su pancarta solidaria contra la crisis, son los otros indomables. «Esto se vive desde niño interiormente y así lo entiendes. Desde fuera es difícil comprenderlo», certifica Rafael González de Herrero, blusa de 73 años.
Era la cara de la jarana y del follón pero el día del blusa veterano tiene momentos íntimos como los que se viven desde las 9 de la mañana en la capilla de la Virgen Blanca. José Ángel López de la Calle, el cura de Santa María, celebró la misa en la que se recordó a los ausentes. La sorpresa es que no aparecieron los txistularis ni José Antonio Zabalza para bailar el aurresku en la ofrenda. No importó. Allí estaba Floren Garmendia, 'Magritas', para entonar una jota a la Virgen como regalo a la patrona.
Otra novedad fue la charanga. Kirrinka, dirigida por Luis Fernández Criado, tiene 15 años pero está formada por músicos que han aprendido a tocar a los 40. «Cuando nuestro hijo estudiaba violonchelo, yo aprendía solfeo», cuenta Loli Soler, saxofonista. Músicos y bailarines se entendieron bien. Uno de los pasacalles era 'Pasa la juventud'. Que pase, que pase.
"Hemos ideado una fórmula 'absolutamente científica' para decidir, sin lugar a dudas, el concierto preferido de los vitorianos estas fiestas.