
Entre expectante y nerviosa, la plantilla del Caja Laboral se sometió ayer a la jornada de puertas abiertas, un acto ya tradicional ante los momentos importantes de cada temporada. / JESÚS ANDRADE
«Es una semana atípica, desde luego, porque hay cosas como ésta», reconoce Fernando San Emeterio. El alero cántabro se refiere al tradicional día de puertas abiertas previo a cada cita importante, como es la Copa del Rey. Todos los jugadores en la cancha del Buesa Arena -sin Ivanovic-, más cámaras, focos, numerosas fotos, entrevistas... Expectación y bromas con los más tardones, Eliyahu y Splitter, que se estaban tratando de sus respectivas lesiones.
Una expectación que se palpa en el entorno y se trasmite a la plantilla. «Pero tenemos que estar tranquilos. Afrontarlo como un partido más, sabiendo que es la Copa del Rey y es el primer título, pero sin alterarnos en demasía por la situación, que no nos afecten los nervios ni la presión», precisa San Emeterio, que no quiere colgarse la etiqueta de favorito pero asume que «somos el vigente campeón y hay que defender el título».
Esas ganas se reflejan en las declaraciones de toda la plantilla azulgrana. «Vamos con la máxima ambición. Hay que ganar como sea», afirma Pau Ribas. A pesar de todo, señala que deberán controlar las ansias, porque es necesario «ir poco a poco, partido a partido», cantinela que repiten todos los discípulos de Ivanovic. «Si no vas así, es probable que te vuelvas antes de lo previsto a casa», reflexiona el catalán, que bromea con el número de mudas que meterá en la maleta. «No lo he pensado, pero si es necesario, y por llegar a la final, resistiremos con lo que haga falta».
«Diferente a todo»
En la misma línea, Marcelinho Huertas augura un choque «complicadísimo» y pide «estar tranquilos, con la confianza justa». Para el base brasileño, con la Copa llega un momento especial. «No se vive de la misma forma. Es muy diferente a cualquier partido de Liga, pero también a otros encuentros importantes. Todo el mundo se motiva muchísimo y es algo que trasciende a la ciudad». Esta permeabilidad es, a su juicio, una cualidad genuinamente española. «En Italia no se vive de la misma manera. La ciudad no participaba de la Copa, ni mucho menos».
Para el Baskonia, el ajuste del metrónomo parece el gran objetivo. Así lo entiende Carl English, que hace recuento de los recientes problemas físicos del equipo y apuesta por «recuperar el ritmo cuanto antes para mejorar nuestro rendimiento colectivo». El canadiense también recuerda la naturaleza peculiar del torneo y apuesta por «extremar la concentración» en el primer duelo, «sin pensar en la semifinal, porque un fallo te condena».
Sean Singletary se estrena en una cita «competitiva donde todos pelean lo más duro posible». Como recluta obediente, el base de Filadelfia asume sin rechistar su papel en el equipo. «Sólo espero mi momento para poder hacer las cosas lo mejor posible».