
Luka Pavicevic apela a la expresividad para dirigirse a sus jugadores durante un partido del Alba Berlín. / AFP
A Luka Pavicevic le gusta razonar cada respuesta. Cada frase. Su hablar es pausado, preciso, igual que el baloncesto del equipo que entrena. El Alba Berlín, rival del Bizkaia el sábado en las semifinales de la Eurocup, es una calculadora en manos de un matemático. "Considero que todo debe estar preparado". Filosofía de precisión de un hombre que jugó como base en la mítica Jugoplastika junto a Kukoc, Perasovic, Ivanovic, Radja, Tabak, Savic... Como 'maestros', Maljkovic, Pesic e Ivkovic. "La base teórica ya la tenía hecha". Podrá ponerla en práctica en Vitoria; eso sí, el escenario no le gusta ni un pelo. "Hubiera preferido jugar en terreno neutral".
- Dicen de usted que es el nuevo Obradovic, un estudioso del baloncesto que nada deja al azar.
- Es una comparación exagerada. Me halaga que la gente piense así, aunque la realidad es otra. Zeljko (Obradovic) es un técnico que ha acumulado muchos éxitos a lo largo de su carrera. Ha estado en Italia y España, fue seleccionador de Yugoslavia y ahora trabaja en Grecia, un hombre que ha levantado todos los proyectos que se le han puesto por delante. Para que alguien se compare con él debe hacer lo mismo.
- A usted le va bien.
- Estoy contento. Sé que voy por buen camino y quiero que mi trabajo esté a un nivel alto. Me gusta que la gente aprecie lo que hago, que me digan que tiene sentido, pero no hay que exagerar y ponerme a una altura a la que todavía tardaré en llegar.
- ¿Cuántos libros, cintas y DVD de baloncesto tiene en su casa?
- No demasiados. Soy un entrenador joven, con poca antigüedad en los banquillos, pero he pasado veinte años en las pistas siendo jugador. La experiencia viene de ahí; y luego están los entrenadores que he tenido: Maljkovic, Pesic, Ivkovic... Jugaba a sus órdenes y la base teórica ya la tenía hecha. Trato de aprender y mejorar en los clínics, en las conversaciones con los colegas y en los propios partidos, que me permiten analizar los métodos de los técnicos rivales.
- ¿Cómo llega el Alba a Vitoria?
- Jugar dos competiciones no es nada sencillo. El Alba está en la Liga alemana, que en realidad tiene poco de alemana y mucho de americana. Todos los equipos cuentan con jugadores estadounidenses, algunos hasta con ocho. Hablamos de una competición sobredimensionada, con dieciocho clubes, demasiados. Este año disputamos también la fase de clasificación de la Euroliga y, si lo sumamos todo, llevamos un total de 30 partidos en Alemania y 20 en Europa.
- ¿Quiere decir que llegan cansados?
- Así es. Hemos gastado una elevada dosis de energía. Y todavía nos quedan partidos muy difíciles, tanto en Alemania como en la Final Four. La temporada está siendo muy dura y estamos agotados. Nos han castigado las lesiones y eso es uno de los problemas principales que tenemos en estos momentos.
- Golemac volvió el pasado fin de semana y Jenkins aún no lo ha hecho.
- Lleva tres semanas parado. Sufrió una conmoción cerebral y no puede entrenarse. Habíamos tenido problemas con otros jugadores, con bajas de hasta un mes, y llevamos jugando dos partidos por semana durante los últimos cinco meses. Me hubiera gustado llegar a Vitoria en buenas condiciones físicas, descansados, sin viajar de un lado para otro, pero es lo que hay.
Jenkins, duda
-¿Contará con toda su plantilla el sábado?
- Para Golemac sería su segundo partido y para Jenkins el primero en mucho tiempo y habría que ver en qué estado de forma se encuentran. Soy consciente de que, en caso de recuperarse, no estarán al cien por cien.
- Su objetivo era llegar lejos, ¿pero esperaba verse entre los cuatro mejores?
- Confiaba en llegar a la Final Four, aunque sabía que la Eurocup iba a ser igualada. Fíjese en la cantidad de clubes que podrían estar en la Euroliga y, sin embargo, han competido en la Eurocup. Si exceptuamos a los grandes de Europa, unos diez equipos como mucho, el resto tiene la misma calidad que los clubes punteros de la Eurocup. Podríamos ser la 'cámara baja' de la Euroliga. Estar en la Final Four ha requerido voluntad, constancia y concentración.
- Y ahí estará el Alba.
- Se lo dije a mis hombres. Tenemos fuerza y calidad, pero no será fácil. ¿Por qué? Porque habrá equipos similares, con las mismas virtudes, e incluso con más calidad.
- Hablando de calidad, ¿cómo ve al Bizkaia? ¿Hubiera preferido a otro rival para empezar?
- En una Final Four no hay loterías. Sé que se refiere al Panellinios. Pues mire, es un equipo complicado. Serio. No es ninguna casualidad que esté en Vitoria. Lo que sí puedo decir es que el Bilbao Basket juega en casa y tendrá el apoyo de sus aficionados. El Alba ha tenido mala suerte porque, en realidad, es como si jugáramos a domicilio. El aro y el parqué no cambian; el entorno, sí.
- ¿Eso le preocupa?
- Me hubiese gustado moverme en un terreno neutral. Jugar en Vitoria es una ventaja para el Bilbao Basket porque el público es un factor a tener en cuenta.
- ¿Qué informes tiene de los hombres de negro?
- Es un equipo que pertenece a la clase media de la ACB e intenta dar un paso adelante y meterse entre la élite. El club es ambicioso y ha invertido mucho trabajo y dinero en este proyecto. Quiere codearse con los mejores equipos de España, que a su vez son los mejores de Europa.
- Sabe que están en un buen momento.
- Claro, ahora empiezan a recoger los frutos de su trabajo. Tienen una excelente plantilla que ha dado un salto de calidad con la contratación de Hervelle. Es un plus extraordinario, al igual que el fichaje de Katsikaris.
- ¿Le gusta su trabajo?
- Le conozco y le sigo desde hace tiempo. No sólo me gusta su baloncesto, sino también la manera en la que lo vive. Es un buen entrenador y una gran persona. El Bilbao Basket ha tenido una serie consecutiva de ocho victorias en la ACB y eso sólo está al alcance de los más fuertes.
- ¿Le preocupa alguien en especial?
- Hablamos de un equipo equilibrado y agresivo, con un banquillo profundo. Todo el mundo tiene su rol y cuenta con un par de bases que controlan el juego. Saben cuándo pisar el acelerador y cuándo aflojar. Luego está gente como Blums, Seibutis, Mumbrú, Warren, Markota, Banic... Una plantilla que quiere dar un paso al frente y codearse con la élite de la ACB. Para mí, es uno de los conjuntos con más calidad de la Eurocup.
Libertad para improvisar
- El Alba juega un baloncesto limpio, sin apenas pérdidas de balón. ¿Arriesga poco?
- No estoy de acuerdo. En primer lugar, considero que todo debe estar preparado. El Alba está haciendo jugadas que habían sido diseñadas con anterioridad. ¿Por qué? Porque nos gusta saber en qué dirección debemos ir. Pero si insinúa que no dejamos espacio a la improvisación, se equivoca. Los jugadores tienen la libertad de movimientos dentro de las situaciones preparadas. Pueden dejar su sello y se les deja que interpreten la jugada a su manera. Pero la jugada la dictamos nosotros.
- ¿Se minimiza así el riesgo?
-No se trata de eso, sino de evitar ataques poco claros. Puede salir algo bueno de ellos, de acuerdo, pero el porcentaje de error es más elevado. Tratamos de lograr la superioridad en nuestras acciones y de eliminar cualquier atisbo de duda. La idea consiste en construir situaciones favorables y que los lanzamientos sean lo más limpios posibles.
- El hecho de que puedan ser campeones de Alemania y asegurarse así una plaza para la Euroliga, ¿ les hace venir sin presión?
- El Bilbao Basket tendrá más presión que nosotros porque es imposible que alcancen la Euroliga a través de la ACB. Tanto ellos como el Valencia pueden apostar fuerte por la Liga, pero sus posibilidades se reducen ante equipos como el Barcelona, Madrid, Caja Laboral... Lo tienen más fácil en la Eurocup, pero a nosotros nos motiva ganarla. La Final Four es un desafío y conquistarla es un reto en sí mismo.
- Según su experiencia, que acumuló en la mítica Jugoplastika, ¿qué prima en una Final Four, talento, agresividad, calma, defensa...?
- Que el equipo esté tan automatizado que pueda garantizar los elementos básicos sobre los que se construye la victoria. Hay que estar tranquilos en los momentos de tensión, ser agresivos en ataque y constantes durante los 40 minutos. Todo esto es teoría, pero luego hay que meter los tiros libres, evitar las pérdidas y ganar la batalla en la pintura. Nunca debes permitir rebotes ajenos bajo tu aro.
- Y luego están las individualidades.
- Que en algunos partidos se salen de los esquemas, están fuera de control y dan un paso adelante para marcar las diferencias. Pero desde el punto de vista empírico siempre ganan los equipos que son capaces de ser disciplinados y constantes a lo largo de los 40 minutos.