
Iñaki Iriarte, en la Plaza de la Virgen Blanca. / Igor Aizpuru
Hablar de baloncesto es hacerlo sobre tiros libres, pasos, personales, pívots, bandejas o árbitros. Éstos y muchos otros términos cobrarán especial protagonismo este fin de semana en Vitoria, convertida en capital de la emoción, el espectáculo y la afición por el basket que conlleva la Eurocup. Deporte en estado puro. Pero fuera de la cancha la ciudad, llamada a acoger a miles de aficionados, se reviste de ocio, entretenimiento, cultura, historia y diversión para convertir esta cita baloncestística en algo inolvidable. Bien lo sabe Iñaki Iriarte, vitoriano de pro e histórico entrenador del Baskonia y del extinto Caja Bilbao, quien, acostumbrado a ejercer en numerosas ocasiones de anfitrión, no tiene inconveniente ahora en ofrecerse para guiar a los asistentes a través de lo mejor de la capital alavesa donde, lo que más suele gustar a las visitas es «el centro y la zona histórica».
A primera hora
Si de pasarlo bien se trata, es imprescindible hacerlo con energía y para conseguirlo, nada mejor que degustar uno de los cafés del Casablanca I (Dato 19) o de El Círculo (Dato 6). Aunque él es fiel a la cafetería del hotel Canciller Ayala (Ramón y Cajal 5), donde disfruta «de la tranquilidad y de sus amplios ventanales leyendo prensa».
De paseo
Con las pilas recargadas y el sueño alejado, nada mejor para hacer tiempo que estirar las piernas y, de paso, conocer el corazón de la ciudad. Para ello, el técnico individual de las jóvenes promesas baskonistas propone un paseo que a él le funciona «de maravilla». El punto de partida, como no podía ser menos, la postal de la ciudad, la Virgen Blanca. Desde allí, aconseja no perderse la balconada de San Miguel, Los Arquillos, la plaza del Machete o el palacio de Villa Suso. Y por supuesto, no podía faltar la catedral de Santa María, santo y seña de Vitoria. «La gente se queda alucinada», advierte orgulloso.
A media mañana
Seguro que tras esta ruta cultural han dado ya las doce campanadas. Señal inequívoca de que toca de nuevo repostar el cuerpo. Una vez dentro del Casco Viejo, Iriarte -padre deportivo de Tiago Splitter- apunta que la oferta de bares y pintxos es numerosa, aunque él prefiere decantarse por tomar un sabroso aperitivo «de tortilla manchada» en el Deportivo Alavés (Virgen Blanca,1).
La comida
El plato fuerte del día hay que elegirlo con esmero y, como se trata de disfrutarlo, también entran en juego los gustos personales. El técnico alavés lo tiene claro. Sus preferidos son el bar restaurante Felipe (Manuel Iradier 28, T 945134554) donde ponen «unos chipirones con merluza y salsa negra para chuparse los dedos». El cordero del restaurante Iradier (Manuel Iradier 23, T 945140156), preparado al horno de leña, tampoco tiene nada que envidiarle. La cocina vasca, el jamón o el pescado del Matxete (plaza del Machete 4, T 945131821) o el chuletón del afamado Sagartoki (Prado 18, T945288676) harán las delicias de los más exigentes.
De reposo
Con el estómago lleno, y antes de encaminarse hacia el pabellón, aún se pueden robar unos minutos para un pequeño paseo. Esta vez, Iriarte recomienda atravesar el parque de la Florida y acercarse hasta el del Prado. «Por el camino se pueden admirar algunos
parque», invita.
La cena
Una vez vivido el partido, toca seguir con la ebullición. Igual que en la comida, Iriarte recomienda locales para todos los paladares, aunque en esta ocasión de pintxos. Desde las delicias de La Malquerida (Correría, 10) y el Zabala (Mateo Moraza, 9) a las 'pulgas' calientes de secreto ibérico o jamón del Parlamento (Prado 28) o la variedad más tradicional del Dólar (Florida 26), nadie se quedará con hambre.
El broche nocturno
Un ambiente tranquilo y cómodo, ideales para una copa de categoría, es el que ofrecen el bar Archy (Ortiz de Zárate, 6) o el pub Munro (Aranzabal, 9). Si además te priva el baile, pásate por Río (Dato 20) o el Juke Box (San Prudencio, 11). Para el fin de fiesta, nada mejor que la discoteca Datura, (Paz, 5) «está muy de moda y va gente de edades variadas», se despide Iriarte.