La banda terrorista ETA había ido radicalizando paulatinamente sus mensajes en los cinco comunicados que había hecho públicos desde el anuncio de alto el fuego. Algo que fue interpretado por fuentes de la lucha antiterrorista como un síntoma de las discrepancias existentes en la propia ETA y su entorno sobre la forma de gestionar el proceso de paz.
Las diferencias en el seno de la banda terminaron de ponerse de manifiesto el 30 de diciembre de 2006 a las 9.00 horas de la mañana, cuando una furgoneta bomba hacía saltar por los aires una parte del aparcamiento de la T4 del aeropuerto de Barajas, en Madrid, mantando a dos ciudadanos ecuatorianos. ETA "rompía, liquidaba y acababa" -según la palabras de Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior- con el proceso abierto el 22 de marzo de ese mismo año.
Por primera vez aparecieron voces discrepantes en el entorno de Batasuna. Su representante, Joseba Álvarez, aseguraba que "un atentado como el de Madrid no lo esperaba nadie", y reconocía que el atentado "no facilita el proceso". Un proceso al que se negaban a poner fin.
Al parecer, la cúpula de ETA había recortado en agosto a Josu Ternera -principal interlocutor del Gobierno y afincado en Suiza- los poderes para negociar en nombre de la banda al considerar que las conversaciones para el fin dialogado del terrorismo no habían dado ningún fruto tras cinco meses de alto el fuego.
Ya el 23 de septiembre, durante la celebración del Gudari Eguna para homenajear a los militantes de ETA fallecidos que tuvo lugar en Aritxulegi (Oiartzun), tres encapuchados que dijeron hablar en nombre de ETA subieron al escenario y leyeron un mensaje en el que aseguraron que "hasta lograr la independencia y el socialismo de Euskal Herria reafirmamos nuestro compromiso de seguir empuñando las armas firmemente".
Si en el comunicado en el que anunciaba el alto el fuego permanente ETA aseguraba que "la superación del conflicto" era "el deseo y la voluntad" de la banda, en el último, fechado el 18 de agosto, constataba una "evidente situación de crisis" y advertía de que, "si continúan los ataques contra Euskal Herria, ETA responderá".
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