El portavoz de ICV ha apostado por el avance a un Estado más federal, por la normalización del desarrollo democrático, y la apuesta por un crecimiento socialmente justo y ecológicamente sostenible.
Respecto al Estatut de cataluña, con el que se ha mostrado satisfecho, ha dicho que le ha sobrado los malos podos de algunos partidos y el protagonismo de otros. "Tenemos que avalarlo porque nos jugamos mucho", ha dicho Herrera.
El no al Estatut es hacer posible los sueños de quienes piensan: "Santiago y cierra España".
La seguridad se basa en más fuerzas de seguridad, y no en incrementar las penas, esa, ha dicho, Herrera, es la idea de la izquierda.
Ha llamado la atención sobre la necesidad de una política integradora, y no mezclar de forma "obscena" inmigración con delincuencia.
Hemos retrocedido, en opinión de Herera, en algunos aspectos: estamos tramitando una ley del menor más punitiva pese a bajar el índice de criminalidad entre los menores. Y ahora, hay quien pretende, ante una situación de violencia puntual que la respuesta sea un Código Penal que ya tipifica la asociación ilícita. "¿Qué diferencia hay con la asociación de malhechores?", se pregunta.
Desde ICV han apostado por una renovación de los pilares energético de la economía, y primar además los usos alternamtivos, un consumo responsable, penalizando a quienes despilfarren.
Se ha mostrado contrario al uso de la energía nuclear, que no es más barata, como dicen sus defensores, y que tiene sin resolver el problema de los residuos. También le ha recordado a Zapatero que el compromiso de la izquierda es el de preservar los servicios sociales y públicos.
"Sin nosotros tendría una LOE menos pública, y no habría llegado tan lejos como ha llegado", ha dicho Herrera. En definitiva, desde las filas de ICV se han atribuido los logros más progresista en materia social.
Esta puede y debe ser la legislatura del derecho a morir con dignidad, del ejercicio a la confidencialidad del voto para las personas invidentes, de la ley de igualdad ambiciosa; de la prohibición de las donaciones anónimas a los partidos; e incluso podríamos tener unos presupuestos que acaben con los privilegios de la Iglesia para adecuarnos a lo que somos: un estado aconfesiona.
En opinión de ICV, la reforma fiscal supone entre 4.000 y 7.000 millones de euros menos para políticas de equidad. Y ha recriminado al Gobierno que haya hecho una reforma que consagra que tener un sueldo tribute más que invertir en bolsa, y eso se contradice con lo que decían en su programa.