
El debate del estado de la Nación ha finalizado pasadas las 18.45 horas después de más de dieciséis horas, con la última intervención del presidente del Gobierno. Zapatero dedicó sus últimas palabras a responder al portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, el último en intervenir por parte de los grupos parlamentarios. "Confío en que el debate haya sido de utilidad para los ciudadanos", concluyó Zapatero.

Después del enfrentamiento del martes entre Zapatero y Rajoy, repleta de acusaciones, ataques y reproches, la segunda jornada del debate sobre el estado de la Nación ha sido mucho más relajada. Las intervenciones de los representantes de los partidos políticos y las respuestas del presidente del Gobierno han destacado por la serenidad con la que se han producido. Ni una voz más alta que otra, ni un grito. La anécdota de la jornada matutina del miércoles es... que no hay anécdotas.

El tiempo que puede utilizar la oposición en sus réplicas se ha convertido, sin duda, en la principal polémica del debate. Cuando Rajoy terminó su tercer turno de réplica, Zaplana pidió la palabra para recordar a Manuel Marín que en legislaturas anteriores se había permitido más tiempo, afirmación rechazada por el presidente de la Cámara aportando las anteriores actas de las sesiones. Con eso ha pretendido dar por cerrada esta diatriba y conceder el turno al diputado de CiU, Josep Antoni Durán i Lleida.

El momento de réplica de Mariano Rajoy después de la intervención de Zapatero ha provocado un intercambio de reproches entre él mismo y el presidente del Congreso, Manuel Marín. Rajoy pedía más tiempo, tiene 10 minutos, de alocución y Marín se ha negado recordándole que el Debate: "no es un autoservicio". Rajoy ha sobrepasado su tiempo y Marín ha vuelto a recordarle que debía atenerse a las reglas y que ahora "estaba en la oposición". Finalmente, en el turno de dúplica, Marín ha concedido al líder de la oposición ocho minutos en lugar de los cinco estipulados "para que termine el debate feliz"

Durante todo el discurso de Mariano Rajoy desde la tribuna de oradores el contador ha ido rebajando el tiempo. Después de quedar a 0 ha comenzado a pitar intercalando los colores rojo y blanco y ha iniciado hacia adelante la cuenta. Al final, Mariano Rajoy ha parado el crónometro a los 3'27 minutos.

La novedad en la jornada vespertina del debate sobre el estado de la nación ha sido la inclusión de un cronómetro para controlar los discursos de los intervinientes. El primero en poner en uso tal contador ha sido el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy. En la parte inferior izquierda de la pantalla se le ha colocado un contador de tiempo que ha comenzado con 35 minutos hasta que termine en 0 y ponga fin a la intervención.
José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy han almorzado con sus respectivas familias antes de su 'duelo' vespertino en el Congreso de los Diputados. Zapatero regresó a comer al Palacio de La Moncloa. Rajoy, de su parte, también optó por pasar con su familia las horas previas a su debate.

Las declaraciones tras el discurso de Zapatero han ido desde la calificación de "tedioso, aburrido y falto de contenido" de Eduardo Zaplana al calificativo mucho más 'almibarado' del secretario general de CiU. Josep Antoni Duran i Lleida ha habalado de "un discurso muy bonito".

En la hora y diez minutos en que Rodríguez Zapatero ha permanecido sobre la tribuna de oradores durante la apertura del Debate sobre el estado de la Nación, el presidente del Gobierno se ha visto obligado a interrumpir su discurso en más de treinta ocasiones por los aplausos, provinientes fundamentalmente de su grupo parlamentario.